viernes, julio 21, 2017

Evangelio Julio 21, 2017

Día litúrgico: Viernes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,1-8): En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

«Misericordia quiero y no sacrificio»
Rev. D. Josep RIBOT i Margarit - (Tarragona, España)

Hoy el Señor se acerca al sembrado de tu vida, para recoger frutos de santidad. ¿Encontrará caridad, amor a Dios y a los demás? Jesús, que corrige la casuística meticulosa de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático: ¿tendrá que recordarte que solo le interesa tu corazón, tu capacidad de amar?

«Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado» (Mt 12,2). Lo dijeron convencidos, eso es lo increíble. ¿Cómo prohibir hacer el bien, siempre? Algo te recuerda que ningún motivo te excusa de ayudar a los demás. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando la arbitrariedad o el capricho, pero impide el rigorismo, que mata al espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás.

«Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 12,7). Repítelo muchas veces, para grabarlo en tu corazón: Dios, rico en misericordia, nos quiere misericordiosos. «¡Qué cercano está Dios de quien confiesa su misericordia! Sí; Dios no anda lejos de los contritos de corazón» (San Agustín). ¡Y qué lejos estás de Dios cuando permites que tu corazón se endurezca como una piedra!

Jesucristo acusó a los fariseos de condenar a los inocentes. Grave acusación. ¿Y tú? ¿te interesas de verdad por las cosas de los demás? ¿los juzgas con cariño, con simpatía, como quien juzga a un amigo o a un hermano? Procura no perder el norte de tu vida.

Pídele a la Virgen que te haga misericordioso, que sepas perdonar. Sé benévolo. Y si descubres en tu vida algún detalle que desentone de esta disposición de fondo, ahora es un buen momento para rectificar, formulando algún propósito eficaz.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 21


-Beato Agrícola Rodriguez García De los Huertos, Mártir
-Beato Cristóbal de Santa Catalina Fernández de Valladolid, Presbítero y Fundador
-Beato Gabriel Pergaud, Presbítero y Mártir (Busco Estampa)
-Beato José Blanco Salgado, Salesiano Mártir
-Beato José Limón Limón, Salesiano Mártir

-Beato Juan de Las Varillas, Mercedario
-Beato Juan de Zambrana, Mercedario

-Nuestra Señora de Europa – Cádiz
-Nuestra Señora de Valdesalce
-Nuestra Señora de Verdun, Lorraine (Siglo 5)

-San Abamón de Alejandría, Mártir (Busco Estampa)
-San Adrián, Mártir
-San Alberico Ciscitelli, Presbítero y Mártir
-San Alejandro de Marsella
, Mártir
-San Arbogasto o Arbogastro de Estrasburgo, Obispo
-San Claudio de Troyes, Mártir
-San Crimoaldo, Confesor
-San Daniel, Profeta del Antiguo Testamento
-San Domnino, Confesor
-San Elio, Mártir
-San Feliciano de Marsella
, Mártir
-San Gondulfo, Confesor
-San Ignacio, Confesor
-San José Wang-Yumel, Mártir
-San Juan de Siria o Edessa, Monje y Eremita
-San Jucondo, Mártir
-San Jucundiano o Jucundino de Troyes, Mártir
-San Justo de Troyes, Mártir
-San Longinos de Marsella
, Mártir
-San Lorenzo de Brindis,
Predicador Presbítero y Doctor de la Iglesia (Memoria Litúrgica)
-San Oddin Barotto, Presbítero
-San Pamún de Egipto, Mártir
-San Simeón «Salos» de Edessa, Eremita y Confesor
-San Víctor de Marsella, Soldado y 3 Compañeros Mártires
-San Zótico de Comana, Obispo y Mártir

-Santa Ita, Esposa
-Santa Julia de Troyes, Virgen y Mártir
(Busco Estampa)

-Santa Práxedes de Roma, Virgen y Mártir
-Santa Reinilda, Virgen
-Santa Safo, Mártir
-Santa Sarmata de Egipto, Mártir
-Santa Severa de Tréveris o Aquitania, Virgen Abadesa


jueves, julio 20, 2017

Evangelio Julio 20, 2017

Día litúrgico: Jueves XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,28-30): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».


«Venid a mí todos los que estáis fatigados (…), yo os daré descanso»
P. Julio César RAMOS González SDB - (Mendoza, Argentina)

Hoy, ante un mundo que ha decidido darle la espalda a Dios, ante un mundo hostil a lo cristiano y a los cristianos, escuchar de Jesús (que es quien nos habla en la liturgia o en la lectura personal de la Palabra), provoca consuelo, alegría y esperanzas en medio de las luchas cotidianas: «Venid a mí todos los que estáis fatigados (…), yo os daré descanso» (Mt 11,28-29). 

Consuelo, porque estas palabras contienen la promesa del alivio que proviene del amor de Dios. Alegría, porque hacen que el corazón manifieste en la vida, la seguridad en la fe de esa promesa. Esperanzas, porque caminando, en un mundo así de resuelto contra Dios y nosotros, los que creemos en Cristo sabemos que no todo acaba con un fin, sino que muchos “fines” fueron “principios” de cosas mucho mejores, como lo mostró su propia resurrección.

Nuestro fin, para principio de novedades en el amor de Dios, es estarse siempre con Cristo. Nuestra meta es ir indefectiblemente al amor de Cristo, “yugo” de una ley que no se basa en la limitada capacidad de los voluntarismos humanos, sino en la eterna voluntad salvadora de Dios.

En ese sentido nos dirá Benedicto XVI en una de sus Catequesis: «Dios tiene una voluntad con y para nosotros, y ésta debe convertirse en lo que queremos y somos. La esencia del cielo estriba en que se cumpla sin reservas la voluntad de Dios, o para ponerlo en otros términos, donde se cumple la voluntad de Dios hay cielo. Jesús mismo es “cielo” en el sentido más profundo y verdadero de la palabra, es Él en quien y a través de quien se cumple totalmente la voluntad de Dios. Nuestra voluntad nos aleja de la voluntad de Dios y nos vuelve mera “tierra”. Pero Él nos acepta, nos atrae hacia Sí y, en comunión con Él, aprendemos la voluntad de Dios». Que así sea, entonces.

«Venid a mí todos los que estáis fatigados»
Hno. Lluís SERRA i Llançana - (Roma, Italia)

Hoy, las palabras de Jesús resuenan íntimas y cercanas. Somos conscientes de que el hombre y la mujer contemporáneos sufren una enorme presión psicológica. El mundo gira y da vueltas de tal manera que no tenemos tiempo ni paz interior suficientes para asimilar estos cambios. Nos hemos alejado frecuentemente de la simplicidad evangélica y estamos cargados de normas, compromisos, planificaciones y objetivos. Nos sentimos agobiados y cansados de luchar sin ver resultados convincentes. Las investigaciones recientes afirman que la depresión aumenta. ¿Qué nos falta para encontrarnos bien?

Hoy, a la luz del Evangelio, podemos revisar cuál es nuestra concepción de Dios. ¿Cómo vivo y siento a Dios en mi interior? ¿Qué sentimientos me despiertan su presencia en mi vida? Jesús nos ofrece su comprensión cuando sentimos el cansancio y tenemos ganas de reposar: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11,28). Quizá hemos luchado para ser perfectos y en el fondo lo único que queremos es sentirnos amados. En sus palabras encontramos respuesta a nuestra crisis de sentido. Nuestro ego nos juega malas pasadas y no nos permite ser tan buenos como quisiéramos. No vemos quizá la luz en determinadas épocas. Santa Juliana de Norwich, mística inglesa del siglo XIV, entendió el mensaje de Jesús y escribió: «Todo irá bien, todas las cosas irán bien».

La propuesta de Jesús —«aprended de mí» (Mt 11,29)— implica seguir su estilo de benevolencia (querer el bien para todos) y de humildad de corazón (virtud que hace referencia a tocar de pies a tierra y a que sólo la gracia divina nos puede hacer levantar el vuelo). Ser discípulo exige aceptar el yugo de Jesús, recordando que su yugo es «suave» y su carga «ligera». Pero no sé si estamos convencidos de que eso es así. Vivir como persona cristiana en nuestro contexto no resulta fácil, ya que optamos por valores a contracorriente. No dejarse llevar por el dinero, por el prestigio o por el poder exige un esfuerzo. Si lo queremos hacer solos, se convertirá en una empresa imposible. Con Jesús todo es posible y suave.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 20


-Beata Dolores, Mártir
-Beata Francisca Aldea Araujo, del Corazón de Jesús, Mártir
-Beata Rita Dolores del Corazón de Jesús Pujalte Sánchez, Mártir

-Beato Antonio Fernandez Camacho, Mártir
-Beato Bernardo de Hildesheim, Obispo
-Beato Jacinto García, Sacerdote y Mártir
-Beato Jorge de San José, Sacerdote y Mártir
-Beato Juan José de Jesús Cruficado, Sacerdote y Mártir
-Beato Lucas de San José (José Tristany Pujol), Sacerdote y Mártir
-Beato Luis Furones, Sacerdote y Mártir
-Beato Luis Novarese, Sacerdote y Fundador

-Nuestra Señora de la Gracia, en Picpus, Faubourg, St. Antoine, Paris (1629)

-San Agripiano, Mártir
-San Ansegiso, Obispo
-San Ansejiso, Obispo
-San Apolinar de Rávena, Obispo y Mártir (Memoria Litúrgica)
-San Aurelio de Cártago, Obispo
-San Bársaba, Mártir
-San Bulmaro, Abad
-San Chin Zhuzi, Mártir
-San Elías Tesbita, Profeta (Antiguo Testamento)
-San Flaviano, Obispo
-San Frumencio de Etiopía, Obispo (Octubre 27)
-San Geneveo, Abad
-San Gregorio López, Ermitaño
-San Jerónimo Emiliano, Confesor y Fundador (Febrero 8)
-San José “Bársabbas” el Justo, Confesor
-San José María Díaz Sanjurjo, Religioso
-San Juan Bautista Yi Kwang-Nÿol, Mártir
-San Juan Bautista Zola, Presbítero
-San Julián de Damasco, Mártir
-San Justo, Mártir
-San León Ignacio Mangin, Mártir
-San Macrobio de Damasco, Mártir
-San Máximo de Damasco, Mártir
-San Pablo de Córdoba, Diácono y Mártir
-San Pablo Denn, Presbítero y Mártir
-San Pedro Zhu Rixin, Mártir
-San Sabino de Damasco, y otros 10 Mártires
-San Severo, Confesor
-San Sisenando, Mártir
-San Thoriaci, Obispo
-San Timoteo, Patriarca
-San Torlacio, Obispo
-San Thorlaco de Skalholt (Thorlak Thorhallson), Obispo (Diciembre 23)
-San Víctor, Confesor
-San Vulmaro de Boulogne-sur-Mer, Presbítero y Fundador
-San Xi Guizi (Chi Zhuze), Mártir

-Santa Ana Kim Chang-Gum, Mártir
-Santa Casia de Damasco, Mártir
-Santa Columba, Mártir
-Santa Edelwita, eina
-Santa Elisa, abadesa
-Santa Kummernis, Mártir
-Santa Liberata o Librada, Virgen y Mártir
-Santa Lucía Kim Nusia, Mártir
-Santa Macronia, Mártir
-Santa Magdalena Yi Young-Hui, Mártir
-Santa Margarita o Marina de Antioquía de Pisidia, Virgen y Mártir
-Santa María Fu Guilin, Maestra y Mártir
-Santa María Guo de Zhao, Mártir
-Santa María Won Kwi-Im, Mártir
-Santa María Zheng Xu, Mártir
-Santa María Zhou Wuzhi, Mártir
-Santa María, Mártir
-Santa Marta Kim Song-Im, Mártir
-Santa Munia, Mártir
-Santa Paula de Damasco, Mártir
-Santa Rosa Kim No-Sa, Mártir
-Santa Rosa de Wang-Hoei, Catequista y Mártir
-Santa Severa, Mártir
-Santa Teresa Yi Mae-Im, Mártir
-Santa Vilgefortis, Wilgefortis o Librada, Virgen y Mártir


miércoles, julio 19, 2017

Evangelio Julio 19, 2017

Día litúrgico: Miércoles XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,25-27): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

«Has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños»
P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP - (San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)

Hoy, el Evangelio nos ofrece la oportunidad de penetrar, por así decir, en la estructura de la misma divina sabiduría. ¿A quien entre nosotros no le apetece conocer desvelados los misterios de esta vida? Pero hay enigmas que ni el mejor equipo de investigadores del mundo nunca llegará siquiera a detectar. Sin embargo, hay Uno ante el cual «nada hay oculto (...); nada ha sucedido en secreto» (Mc 4,22). Éste es el que se da a sí mismo el nombre de “Hijo del hombre”, pues afirma de sí mismo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre» (Mt 11,27). Su naturaleza humana —por medio de la unión hipostática— ha sido asumida por la Persona del Verbo de Dios: es, en una palabra, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, delante la cual no hay tinieblas y por la cual la noche es más luminosa que el pleno día.

Un proverbio árabe reza así: «Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo». Para Dios no hay secretos ni misterios. Hay misterios para nosotros, pero no para Dios, ante el cual el pasado, el presente y el futuro están abiertos y escudriñados hasta la última coma.

Dice, complacido, hoy el Señor: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11,25). Sí, porque nadie puede pretender conocer esos o parecidos secretos escondidos ni sacándolos de la obscuridad con el estudio más intenso, ni como debido por parte de la sabiduría. De los secretos profundos de la vida sabrá siempre más la ancianita sin experiencia escolar que el pretencioso científico que ha gastado años en prestigiosas universidades. Hay ciencia que se gana con fe, simplicidad y pobreza interiores. Ha dicho muy bien Clemente Alejandrino: «La noche es propicia para los misterios; es entonces cuando el alma —atenta y humilde— se vuelve hacia sí misma reflexionando sobre su condición; es entonces cuando encuentra a Dios».
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 19


-Beata María Vicenta Chavez Orozco, Religiosa (Julio 30)

-Beato Aquiles Puchala, Sacerdote y Mártir
-Beato Herman Stepien, Sacerdote y Mártir

-Divino Niño Jesús
-Nuestra Señora de la Divina Gracia
-Nuestra Señora de Moyen Point, cerca de Peronne, Francia

-San Ambrosio, Abad
-San Antonio, Confesor
-San Arsenio de Scetim, Diácono Anacoreta
-San Arsenio "el Grande", Eremita
-San Bernoldo o Bernulfo de Utrecht, Obispo
-San Copres, Mártir
-San Cragón de Egipto, Mártir
-San Dío de Constantinopla, “Taumaturgo” Sacerdote y Fundador
-San Diodoro de Milán, y 3 compañeros (Santos Inocentes de Milán)
(Busco Estampa)

-San Epafra o Epafras, Discípulo de San Pablo Mártir
-San Félix, Obispo
-San Isaac de Semama, Mártir
-San Juan Bautista Zhou Wurui, Mártir (Busco Estampa)
-San Guillermo Juan Plessington, Presbítero y Mártir
-San Lampiros, Mártir
-San Liberio, Obispo
-San Lorenzo, Obispo
-San Macedonio de Frigia, Mártir
-San Martín, Obispo y Mártir
-San Osén, Confesor
-San Pablo, Diácono y Mártir
-San Pedro Crisci, Penitente
-San Reticio, Obispo
-San Símaco, Papa y Confesor
-San Simón Qin Chunfu, Adolescente y Mártir
-San Taciano de Frigia, Mártir
-San Teodoro, Confesor
-San Teódulo de Frigia, Mártir
-San Vicente, Confesor

-Santa Áurea de Córdoba, Virgen y Mártir
-Santa Estila, Virgen
-Santa Justa de Sevilla, Mártir y Patrona de Sevilla
-Santa Lilaria, Mártir
-Santa Macrina de Annesis, la Menor, Monja y Virgen, hermana de San Basilio Magno
-Santa Milica o Militsa de Serbia, Princesa
-Santa Rufina, Mártir, Patrona de Sevilla
-Santa Tecla de Alejandría, Mártir

martes, julio 18, 2017

Evangelio Julio 18, 2017

Día litúrgico: Martes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,20-24): En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti».

«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!»
Fr. Damien LIN Yuanheng - (Singapore, Singapur)

Hoy, Cristo reprende a dos ciudades de Galilea, Corozaín y Betsaida, por su incredulidad: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, (...) se habrían convertido» (Mt 11,21). Jesús mismo da testimonio en favor de las ciudades fenicias, Tiro y Sidón: éstas hubieran hecho penitencia, con gran humildad, de haber experimentado las maravillas del poder divino.

Nadie es feliz recibiendo una buena reprimenda. En efecto, tiene que ser especialmente doloroso ser reprendido por Cristo, Él que nos ama con un corazón infinitamente misericordioso. Simplemente, no hay excusa, no hay inmunidad cuando uno es reprendido por la mismísima Verdad. Recibamos, pues, con humildad y responsabilidad cada día la llamada de Dios a la conversión.

También notamos que Cristo no se anda con rodeos. Él situó a su audiencia frente a frente ante la verdad. Debemos examinarnos sobre cómo hablamos de Cristo a los demás. A menudo, también nosotros tenemos que luchar contra nuestros respetos humanos para poner a nuestros amigos frente a las verdades eternas, tales como la muerte y el juicio. El Papa Francisco, conscientemente, describió a san Pablo como un “alborotador”: «El Señor siempre quiere que vayamos más lejos... Que no nos refugiemos en una vida tranquila ni en las estructuras caducas (…). Y Pablo, molestaba predicando al Señor. Pero él iba hacia adelante, porque tenía dentro de sí aquella actitud cristiana que es el celo apostólico. No era un “hombre de compromiso”». ¡No rehuyamos nuestro deber de caridad!

Quizá, como yo, encontrarás iluminadoras estas palabras de san Josemaría Escrivá: «(…) Se trata de hablar en sabio, en cristiano, pero de modo asequible a todos». No podemos dormirnos en los laureles —acomodarnos— para ser entendidos por muchos, sino que debemos pedir la gracia de ser humildes instrumentos del Espíritu Santo, con el fin de situar de lleno a cada hombre y a cada mujer ante la Verdad divina.

«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!»
Rev. D. Pedro-José YNARAJA i Díaz - (El Montanyà, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos habla del juicio histórico de Dios sobre Corozaín, Cafarnaúm y otras ciudades: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que (...) se habrían convertido» (Mt 11,21). He meditado este pasaje entre sus negras ruinas, que es todo lo que queda de ellas. Mi reflexión no me ha llevado a alegrarme del fracaso que sufrieron. Pensaba: en nuestras poblaciones, en nuestros barrios, en nuestros casas, por ellas también pasó el Señor y... ¿qué caso se le hizo?, ¿qué caso le he hecho yo?

Con una piedra en la mano, me he dicho para mis adentros: algo así quedará de mi existencia histórica, si no vivo responsablemente la visita del Señor. He recordado al poeta: «Alma, asómate ahora a la ventana: verás con cuánto amor llamar porfía», y avergonzado reconozco que yo también he dicho: «Mañana le abriremos... para lo mismo responder mañana» (Lope de Vega).

Cuando cruzo las inhumanas calles de nuestras “ciudades dormitorio”, pienso: ¿qué se puede hacer entre estos habitantes con quienes me siento incapaz de establecer un dialogo, con quienes no puedo compartir mis ilusiones, a quienes me resulta imposible trasmitir el amor de Dios? Recuerdo, entonces, el lema que escogió san Francisco de Sales al ser nombrado obispo de Ginebra —el máximo exponente de la Reforma protestante— en aquel tiempo: «Donde Dios nos plantó, es preciso saber florecer». Y si con una piedra en la mano meditaba el juicio severo de Dios que puede recaer sobre mí, en otros momentos —con una florecilla silvestre, nacida entre los hierbajos y el estiércol de la alta montaña— pienso que no debo perder la Esperanza. Debo corresponder a la bondad que Dios ha mostrado conmigo, y así mi pequeña generosidad depositada en el corazón del que saludo, la mirada interesada y atenta hacia el que me pide una información, mi sonrisa dirigida al que me cede el paso, florecerá en un futuro. Y nuestro entorno no perderá la Fe.
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 18


-Beata Tarsicia (Olga) Mackiv, Virgen y Martir

-Beato Fray Bartolomé de los Mártires, Religioso
-Beato Juan Bautista de Bruselas, Presbítero y Martir
-Beato Roberto da Salle o de Salento, Eremita Celestino (Mayo 19)

-El Cristo de la Gracia
-El Cristo del Amparo

-Nuestra Señora de la Misericordia-Reus (Tarragona)
-Nuestra Señora de las Victorias, Toledo, España (1202)
-Santa María Greca (Corato, Bari, Italia)

-San Anub, Mártir
-San Arnoldo, Confesor
-San Arnulfo de Metz, Obispo
-San Bruno de Segni, Abad y Obispo
-San Crescente de Roma, Mártir
-Santo Domingo Nicolás Dinh Dat, Mártir
-San Emiliano de Dorostoro, Mártir
-San Estácteo de Roma, Mártir
-San Eugenio de Roma, Obispo
-San Federico de Utrecht, Obispo y Mártir
-San Filastrio o Filastro de Brescia, Obispo
-San Fintán, Confesor
-San Getulio, Mártir
-San Helio de Capodistria, Mártir
-San Jacinto, Mártir
-San Julián de Roma, Mártir
-San Justino de Roma, Mártir
-San Leoncio, Mártir
-San Materno de Milán, Obispo
-San Mimborino, Confesor
-San Nemesio de Roma, Mártir
-San Pambón, Anacoreta
-San Primitivo de Roma, Mártir
-San Rufil o Rufilo de Forlimpopuli, Obispo
-San Rufino, Obispo
-San Simón de Lipnica, Sacerdote Franciscano

-Santa Berta, Confesora
-Santa Emiliana, Mártir
-Santa Gundena o Gundenes de Cártago, Mártir
-Santa Henna, Madre
-Santa Marina de Orense, Mártir
-Santa Rufina, Mártir
-Santa Sinforosa de Roma, y sus 7 hijos, Mártires
-Santa Teodosia de Constantinopla, Monja y Mártir

lunes, julio 17, 2017

Evangelio Julio 17, 2017

Día litúrgico: Lunes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 10,34--11,1): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.


«El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí»
Rev. D. Valentí ALONSO i Roig - (Barcelona, España)

Hoy Jesús nos ofrece una mezcla explosiva de recomendaciones; es como uno de esos banquetes de moda donde los platos son pequeñas "tapas" para saborear. Se trata de consejos profundos y duros de digerir, destinados a sus discípulos en el centro de su proceso de formación y preparación misionera (cf. Mt 11,1). Para gustarlos, debemos contemplar el texto en bloques separados.

Jesús empieza dando a conocer el efecto de su enseñanza. Más allá de los efectos positivos, evidentes en la actuación del Señor, el Evangelio evoca los contratiempos y los efectos secundarios de la predicación: «Enemigos de cada cual serán los que conviven con él» (Mt 10,36). Ésta es la paradoja de vivir la fe: la posibilidad de enfrentarnos, incluso con los más próximos, cuando no entendemos quién es Jesús, el Señor, y no lo percibimos como el Maestro de la comunión.

En un segundo momento, Jesús nos pide ocupar el grado máximo en la escala del amor: «quien ama a su padre o a su madre más que a mí…» (Mt 10,37), «quien ama a sus hijos más que a mí…» (Mt 10,37). Así, nos propone dejarnos acompañar por Él como presencia de Dios, puesto que «quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado» (Mt 10,40). El efecto de vivir acompañados por el Señor, acogido en nuestra casa, es gozar de la recompensa de los profetas y los justos, porque hemos recibido a un profeta y un justo.

La recomendación del Maestro acaba valorando los pequeños gestos de ayuda y apoyo a quienes viven acompañados por el Señor, a sus discípulos, que somos todos los cristianos. «Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo...» (Mt 10,42). De este consejo nace una responsabilidad: respecto al prójimo, debemos ser conscientes de que quien vive con el Señor, sea quien sea, ha de ser tratado como le trataríamos a Él. Dice san Juan Crisóstomo: «Si el amor estuviera esparcido por todas partes, nacerían de él una infinidad de bienes».
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 17


-Beata Carlota de la Resurección, Mártir Carmelita
-Beata Carolina, Religiosa y Mártir
-Beata Magdalena Alboa, Virgen
-Beata María Enriqueta de la Providencia, Mártir
-Beata Teresa de San Agustín, y 15 Compañeras Virgenes y Mártires de Compiegne
-Beatas 6 Carmelitas de Compiègne, Mártires

-Beato Benigno, Abad
-Beato Ceslao de Polonia, Presbítero
-Beato Gregorio Escribano, Mártir
-Beato Pablo (Pedro) Gojdic, Obispo y Mártir

-La Humildad de Nuestra Señora
-Nuestra Señora de la Humildad

-Santísimo Cristo del Rayo

-San Acilino, Mártir
-San Agardo, Mártir
-San Alejo, Mendigo Mártir
-San Alejo de Édesa, Peregrino Confesor
-San Andrés Zoerard, Eremita
-San Angelario, Mártir
-San Antidio, Obispo y Mártir
-San Arnulfo, Obispo
-San Benito de Skalka, Eremita
(Busco Estampa)

-San Citino de Cártago, Mártir
-San Colmán o Colmano de Stockerau, Peregrino
-San Ennodio de Pavia, Obispo
-San Esperado, Mártir
-San Esperato de Cártago, Mártir
-San Félix de Cártago, Mártir
-San Fredegando de Brabante, Monje Misionero
-San Generoso, Abad y Mártir
-San Jacinto de Amastri, Mártir (Busco Estampa)
-San Kenelmo de Winchelcumbe, Mártir
-San León IV, Papa
-San Letancio de Cártago, Mártir
-San Narsetes, Confesor
-San Narzal de Cártago, Mártir
-San Narzalíes, Mártir
-San Pantaleón, Médico y Mártir
-San Pedro Liu Ziyu, Mártir (Busco Estampa)
-San Quenelmo, Mártir
-San Sisenando, Diácono y Mártir
-San Sistán, Presbítero
-San Sixto, Mártir
-San Teodosio de Auxerre, Obispo (Busco Estampa)
-San Turnino, Mártir
-San Veturio o Veturo de Cártago, Mártir
-San Zoerardo de Polonia, Eremita

-Santa Angélica Roussel, Religiosa y Mártir
-Santa Anita Pelrás, Mártir
-Santa Antusa, mártir
-Santa Carlota, Religiosa y Mártir
-Santa Constancia, Reina
-Santa Donata de Cártago, Mártir
-Santa Eduviges I de Polonia, Reina
-Santa Generosa de Cártago, Mártir
-Santa Jenara, Mártir
-Santa Januaria de Cártago, Mártir
-Santa Justa, Mártir
-Santa Marceliana o Marcelina, Religiosa Virgen
-Santa Marina, Madre
-Santa Rufina, Mártir
-Santa Secunda, Mártir
-Santa Segunda de Cártago, Mártir
-Santa Teodota de Constantinopla, Mártir
-Santa Venusta, Mártir
-Santa Vestina de Cártago, Mártir

-Santos doce Mártires Escilitanos
-Santos Mártires de Brasil
-Santos Mártires de la Familia Imperial Romanov



domingo, julio 16, 2017

Evangelio Julio 16, 2017

Día litúrgico: Domingo XV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,1-23): Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente se quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

»Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».


«Salió un sembrador a sembrar»
P. Jorge LORING SJ - (Cádiz, España)

Hoy consideramos la parábola del sembrador. Tiene una fuerza y un encanto especiales porque es palabra del propio Señor Jesús.

El mensaje es claro: Dios es generoso sembrando, pero la concreción de los frutos de su siembra dependen también —y a la vez— de nuestra libre correspondencia. Que el fruto depende de la tierra donde cae es algo que la experiencia de todos los días nos lo confirma. Por ejemplo, entre alumnos de un mismo colegio y de una misma clase, unos terminan con vocación religiosa y otros ateos. Han oído lo mismo, pero la semilla cayó en distinta tierra.

La buena tierra es nuestro corazón. En parte es cosa de la naturaleza; pero sobre todo depende de nuestra voluntad. Hay personas que prefieren disfrutar antes que ser mejores. En ellas se cumple lo de la parábola: las malas hierbas (es decir, las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas) «ahogan la Palabra, y queda sin fruto» (Mt 13,22).

Pero quienes, en cambio, valoran el ser, acogen con amor la semilla de Dios y la hacen fructificar. Aunque para ello tengan que mortificarse. Ya lo dijo Cristo: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). También nos advirtió el Señor que el camino de la salvación es estrecho y angosto (cf. Mt 7,14): lo que mucho vale, mucho cuesta. Nada de valor se consigue sin esfuerzo.

El que se deja llevar de sus apetitos tendrá el corazón como una selva salvaje. Por el contrario, los árboles frutales que se podan dan mejor fruto. Así, las personas santas no han tenido una vida fácil, pero han sido unos modelos para la humanidad. «No todos estamos llamados al martirio, ciertamente, pero sí a alcanzar la perfección cristiana. Pero la virtud exige una fuerza que (…) pide una obra larga y muy diligente, y que no hemos de interrumpir nunca, hasta morir. De manera que esto puede ser denominado como un martirio lento y continuado» (Pío XII).
=
Fuente: evangeli.net

Santoral Julio 16


-Beata Aimée de Jesús de Gordon, y seis compañeras Religiosas Mártires
-Beata Ermengarda o Irmengard de Chiemsee, Abadesa


-Beato Andrés de Soveral, y 29 Mártires de Brasil
-Beato Bartolomé de los Mártires Fernandes, Obispo
-Beato Claudio Béguignot, Presbítero y Mártir
-Beato Juan Sugar, Mártir
-Beato Roberto Grissold, Mártir
-Beato Simón da Costa, Mártir


-El Cristo de la Caridad
-El Santísimo Redentor
-El Triunfo de la Santa Cruz


-Nuestra Señora Maristela – Mallorca
-Nuestra Señora de la Armada – Orense
-Nuestra Señora del Monte Carmelo
-Nuestra Señora. Estrella de los Mares
-Nuestra Señora Estrella del Mar
-Nuestra Señora Flor del Carmelo – Madrid
-Nuestra Señora Stella Maris

-Nuestra Señora del Carmen, Fiesta del Escapulario Café (1251) (Memoria Litúrgica)

-Santa Marina la Real (María) – León
-Virgen Marinera – Valladolid


-San Antíoco de Anastasiópolis, Mártir
-San Atenógenes de Sebaste, Obispo y 10 compañeros Mártires
-San Bartolomé Fernández, Arzobispo
-San Benito, Mártir
-San Ceslas, Religioso
-San Domnio o Domnión de Bérgamo, Niño Mártir
-San Donato, Mártir
-San Elerio, Ermitaño y Mártir
-San Eustaquio de Antioquía, Obispo
-San Eustasio, Obispo
-San Fausto, Mártir
-San Gobán, Confesor
-San Gondolfo, Mártir
(Busco Estampa)

-San Gondulfo de Maastricht, Obispo
-San Grimoaldo, Mártir
(Busco Estampa)

-San Elerio o Helerio de Jersey, Mártir
-San Hilarino de Arezo, Monje y Mártir
-San Justiniano, Confesor
-San Lang Yang, Padre y Mártir
-San Lang Yangzhi, Mártir
-San Macario, Mártir
-San Milón, Obispo
-San Monulfo de Maastricht, Obispo
-San Onesíforo, Mártir
-San Pablo Lang Fu, Mártir
-San Rogelio, Confesor
-San Sisenando de Córdoba, Diácono y Mártir

-San Teneman, Obispo
-San Teodoto, Mártir
-San Valentín, Obispo y Mártir
-San Vitaliano, Obispo
-San Zuicardo, Monje


-Santa Abundancia, Confesora
-Santa Edburga, Confesora
-Santa Edit, Confesora
-Santa Elvira o Erlwira de Öhren, Abadesa
-Santa Ernelle, Mártir
-Santa Magdalena Albrici de Como, Virgen
-Santa María Magdalena Postel, Virgen Religiosa
-Santa Reineldis o Reinildis de Saintes, y Compañeros Mártires
-Santa Teresa He Zhang, Madre y Mártir
-Santa Teresa Zhang Hezhi, Mártir (Busco Estampa)


-Santos Mártires de Orange

sábado, julio 15, 2017

Evangelio Julio 15, 2017

Día litúrgico: Sábado XIV del tiempo ordinario

Santoral 15 de Julio: San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia

Texto del Evangelio (Mt 10,24-33): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: «No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

»No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos».


«No está el discípulo por encima del maestro»
P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP - (San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)

Hoy, el Evangelio nos invita a reflexionar sobre la relación maestro-discípulo: «No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo» (Mt 10,24). En el campo humano no es imposible que el alumno llegue a sobrepasar a quien le enseñó el abc de una disciplina. Hay en la historia ejemplos como Giotto, que se adelanta a su maestro Cimabue, o como Manzoni al abad Pieri. Pero la clave de la suma sabiduría está sólo en manos del Hombre-Dios, y todos los demás pueden participar de ella, llegando a entenderla según diversos niveles: desde el gran teólogo santo Tomás de Aquino hasta el niño que se preparara para la Primera Comunión. Podremos añadir adornos de varios estilos, pero no serán nunca nada esencial que enriquezca el valor intrínseco de la doctrina. Por el contrario, es posible que rayemos en la herejía. 

Debemos tener precaución al intentar hacer mezclas que pueden distorsionar y no enriquecer para nada la substancia de la Buena Noticia. «Debemos abstenernos de los manjares, pero mucho más debemos ayunar de los errores», dice san Agustín. En cierta ocasión me pasaron un libro sobre los Ángeles Custodios en el que aparecen elementos de doctrinas esotéricas, como la metempsicosis, y una incomprensible necesidad de redención que afectaría a estos espíritus buenos y confirmados en el bien.

El Evangelio de hoy nos abre los ojos respecto al hecho ineludible de que el discípulo sea a veces incomprendido, encuentre obstáculos o hasta sea perseguido por haberse declarado seguidor de Cristo. La vida de Jesús fue un servicio ininterrumpido en defensa de la verdad. Si a Él se le apodó como “Beelzebul”, no es extraño que en disputas, en confrontaciones culturales o en los careos que vemos en televisión, nos tachen de retrógrados. La fidelidad a Cristo Maestro es el máximo reconocimiento del que podemos gloriarnos: «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos» (Mt 10,32).
=
Fuente: evangeli.net